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Engordo casi diez quilos dentro de la casa de GH ...

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"Antes de ir a dormir, siempre me como un chocolate"

Se llevó un Fiat Ibiza de regalo, engordó varios kilos, se confiesa amante de las pastas y los dulces, y asegura que nunca en su vida hizo una dieta. Modelo de 21 años y subcampeona de la segunda versión de Gran Hermano, confía en que haberse reído de sus kilos fue bueno "para que muchas chicas entiendan que lo importante no es el cuerpo, sino cómo una lo lleva".





Silvina Luna cruza la puerta del hotel donde está alojada y pone un pie sobre la calle Reconquista. Es lunes. Es de mañana. Y el microcentro es un enjambre de ruidos. Ella, que lleva apenas un día y medio de este lado de la pantalla, parece aturdida. "Todavía no entiendo nada", dice antes de subirse al auto que la llevará hasta la sesión de fotos. Cuando está por arrancar, alguien golpea su ventana. Silvina baja el vidrio. Un hombre que viste el delantal blanco típico de los panaderos le regala una medialuna. Ella le sonríe (con esa sonrisa podría ganar una guerra). Y come. Y disfruta. Y vuelve a sonreír.

Dentro de la casa de Gran Hermano, de la que salió para votar en las elecciones del 14 de octubre, entró, volvió a salir por el voto del público y por el voto del público volvió a entrar para, por último, consagrarse segunda en la final del pasado sábado. Y además, engordó como nunca antes lo había hecho. "Dijeron diez kilos, pero en realidad fueron cinco, como mucho seis", dice hoy. Ella, modelo profesional, chica de pasarelas y avisos publicitarios, perdió la línea y la perdió en público, frente a las cámaras de televisión, y en un país como la Argentina, donde parece no haber belleza sin delgadez. Silvina Luna desafió abiertamente a la patria anoréxica. Y le fue bien. "La gente se enganchó conmigo, supongo, por mi actitud: traté de ser transparente y franca. Espero que haberme reído de mi panza, haber engordado y sin embargo mantener la sonrisa, le haya servido a tanta juventud preocupada por el cuerpo, enferma por los talles", explica.

-¿Fue como un "mensaje"?


-Ojalá haya funcionado de esa manera. Me interesa haberles dejado algo a esas chicas que se deprimen cuando se miran en el espejo y se descubren un rollito. ¿Quién les dijo que ser raquíticas les queda bien? Pareciera que les gusta verse enfermas. No entiendo el componente obsesivo. Para mí es mucho mejor estar saludable.

-¿Te propusiste esta tarea casi pedagógica?


-No, para nada. Fue algo completamente espontáneo. Yo no sabía que iba a entrar a la casa y me iba a poner así. Cuidado, tampoco defiendo la gordura. Es muy peligroso el exceso de peso, sobre todo para los cardíacos. Sólo digo que me gusta verme linda, me gusta que me entre la ropa, no como ahora, que no me entra nada (risas). Lo que no me gusta es matarme y sufrir.

-Sos modelo y vivís de tu figura. ¿Sufriste mucho con las dietas en tu vida?


-Nunca hice dieta. Jamás. Me encantan las pastas. Los ravioles de calabaza y los sorrentinos con salsa rosa son mis preferidos. Además, muero por los dulces y las tortas, mi perdición. Te digo más, nunca me voy a dormir sin antes comerme un chocolate. Lo que pasa es que siempre recuperé la figura yendo al gimnasio, y dentro de la casa mucho no me ejercité. Como, pero después quemo lo que como. Me gustaría que entendieran que no importa tanto el cuerpo, sino cómo uno lo lleva, el espíritu que uno le pone a ese cuerpo.

-Parece la llave de la felicidad

-A mí, por lo menos, me resulta.

El baile del meneadito -marca registrada de Silvina Luna durante la segunda mitad del juego- es más o menos así: palma de la mano sobre la panza, cadera quebrada y movimiento circular. "Me divertí haciéndolo. Y más me divirtió que otros lo hicieran conmigo", dice esta rosarina de 21 años que, después de una relación de tres años, que incluyó idas, vueltas y desengaños, está con ganas de comenzar otra vez. "Tengo muchas ganas de enamorarme", confiesa.

-¿Y cómo debería ser el candidato?


-No lo sé bien. Alguien muy compañero, una persona sencilla y humilde. Y que también me entre por los ojos. No tiene que ser necesariamente lindo, sino que me resulte cautivante.

-y que no te diga: "mi amor, ¿no deberías hacer dieta?".


-¡Nooooo! Porque yo tampoco se lo pediría a él. Me gustan las relaciones libres.

-¿Cómo será tu futuro?


-Me encantaría seguir en la televisión, es algo que siempre soñé.

-Okay, eso es lo que te gustaría, ¿pero qué proyecto concreto tenés?


-Bueno, hay algo para el verano, una idea muy linda, pero no puedo decir mucho, por ahora

Quizá ni ella misma lo sabía, quizá no lo imaginó ni en su sueño más aventurado, sin embargo el sábado a la noche la realidad le colmó el alma. Silvina Luna fue elegida (con toda la carga emocional que la palabra "elegida" conlleva) por la gente como subcampeona del Gran Hermano en su segunda versión, y lo logró riéndose de aquello que a otras trastorna. Una ecuación eficaz, se ve. Eficaz y saludable.

por Alejandro Seselovsky
fotos: Christian Beliera
producción: Inés Azumendi
maquilló: Sebastián Correa. Peinó: Sebastián para Gino Lozano
(Agradecimientos: Arizda Bros y Lonté)

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"Todavía no tuve la suerte de encontrar a mi hombre"

Silvina Luna
"Todavía no tuve la suerte de encontrar a mi hombre"
21 años, morocha de mirada mortal. Desde que entró a la casa, engordó diez kilos. A ella no le importó, y mucho menos a los miles que sueñan con conquistarla. La rosarina sigue siendo una de las más deseadas de Gran Hermano 2, aunque se lamenta por no haber conocido aún al gran amor de su vida.





Rosarina. 21 años. 1,72 de altura. 90-65-95 de medidas (cuando aún no había entrado a la casa, claro). Hoy, 60 kilos (antes tenía sólo 50). Modelo, es la cara de Slim Center. Esta morocha de mirada mortal se llama Silvina Luna y es la chica más deseada de Gran Hermano 2.

Enterneció a los televidentes el día que se le declaró al Rey de Corazones Pablo Heredia, quien ya estaba noviando con la cordobesa Alejandra Martínez. "Te tengo que decir una cosa, pero no me animo, me da vergüenza", lo encaró a medias. Después de unos diez minutos, entre idas y venidas, terminó por confesarle: "Estoy enamorada de vos". Acto seguido, huyó. Sí, salió corriendo. Silvina, que busca un compañero fiel y sincero, se había fijado en el hombre equivocado. Hoy con Pablo fuera de la casa, sólo piensa en ganar.

Chivi -como le dicen a Silvina Luna- pesa 10 kilos más que cuando entró a la casa, como decíamos. Pero ella sabe que sigue siendo la más linda, y mucho no le importa. "Engordé, ¿y qué? Ya voy a adelgazar", declaró con desenfado.

Y antes de volver a entrar en el juego (porque fue eliminada, pero el público la votó para que regresara al programa), comentó, muerta de risa: "Ahora soy la gordita sexy de Gran Hermano, ¿no?". Con respecto a su fracaso sentimental, se lamentó: "La verdad es que entré a la casa con muchas ganas de encontrar a mi hombre, pero todavía no tuve suerte. Otra vez será ¿Las fantasías masculinas? Espero que se hagan muchas, son parte de las reglas de este juego".

por Soledad Ferrari
fotos: Christian Beliera
asistente: Gastón Beliera
producción: Sofía Delger

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